El escritorio de la trastienda

El escritorio de la trastienda

jueves, 12 de diciembre de 2013

DIMINUTO

Sólo quiere hacerse pequeñito para que ella pueda cogerlo entre sus manos. 
 Así sentiría su calor y podría dormir en ellas resguardado.

Treparía por sus cabellos y  dulces poemas al oído le recitaría
para verla sonreír mientras se queda dormida.

Y le haría cosquillas en los pies para escuchar su dulce risa, 
y subido a sus notas musicales, por el aire volaría.

Y se haría cada vez más diminuto con una sola intención, 
poder hacerse un huequecito en su corazón.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

DESPERTAR DE LA CONCIENCIA



En los albores de un nuevo día despierta su conciencia, libre de falsas ilusiones. Pero concibiendo nuevos sueños, que giran los engranajes de un pensamiento que intenta ser hermoso. Y lo logra, insuflando vida que corre por sus venas reanimando sus adormecidos miembros.

¿Qué es aquello que hace que despierte con una sonrisa? ¿Por qué se siente tan feliz cuando es tan solitaria su vida? Y es que hay sentimientos que acarician. Hay lágrimas que no son de tristeza sino de alegría. Hay silencios que llenan de música una vida. Hay miradas que llenan un corazón de dicha, y sonrisas que acortan la distancia de dos vidas.

Y se siente capaz de hacer cualquier cosa que se proponga. Tiene la fuerza para superar un millón de obstáculos. Tiene el poder de querer y sentirse querido. Y levantarse de nuevo cuando es herido.

Y sólo desea no llegar a convertirse en un obstáculo para ella. Poder dedicarle cada día las palabras más bellas. Y aunque no esté a su lado, de su corazón estar siempre cerca. Que su nombre se convierta en un tierno recuerdo y no en una carga que pesa. Y desaparecer en silencio de su vida si ella así lo quisiera…

viernes, 6 de diciembre de 2013

AULLANDO A LA LUNA



Se quedó mirando a la luna, melancólico, embriagado por el brillo del recuerdo, el aroma de la ausencia, el calor del cariño… Y su sombra se proyectaba sobre las huellas de cientos de reflexiones que formaban círculos sobre la tierra.

La miraba allí a lo lejos, dudando de tantas cosas pero tan segura de una sola. Y él sabía que si se acercaba un poco más, ella se alejaría de nuevo. Y unos ojos húmedos emborronan la realidad. Así que se lamió sus patas heridas. Un dulce camino de espinas…

Se incorporó de nuevo y volvió a mirar a la luna y decidió aullar tan alto como pudiera, aunque todos lo supieran. Daba igual, con tal que ella lo oyera. Daba igual que todos de él se rieran. Incluso ella. Dulce sonido para su corazón aunque fuera una burla lo que escondiera...

Y enterrando la cabeza entre sus patas, se quedó dormido, con una sonrisa en sus labios. Acogido en la ternura de un hermoso sueño...

martes, 26 de noviembre de 2013

Recibiendo un nuevo día




Recibiendo un nuevo día, que mueve los engranajes de una vida. Que alimenta los sueños de quienes sueñan despiertos. Llenando el corazón de una secreta felicidad, que anula la distancia que separa dos sonrisas.

Y el cariño que nunca falte. Que cobije cada momento de felicidad, dando calor en el frío invierno. Y que a las palabras las mueva ese hermoso sentimiento, nunca el egoísmo. Pues abrigarán cuando se vaya el sol. Acompañarán cuando sólo exista soledad.

Y así pasará un nuevo día que albergará miles de pensamientos. Que guardan en su interior un millar de dulces besos, un millón de cálidos abrazos e infinitos y tiernos momentos. Inspirando todos los días un corazón sincero.

domingo, 17 de noviembre de 2013

PEQUEÑA HISTORIA TALLADA



Acarició con dulzura la madera, dejando que las yemas de sus dedos siguieran su veta. Aquella superficie lisa latía en su interior, le hablaba, le contaba una historia. Y aquella sensación le subía por todo el cuerpo y le llegaba al corazón.

Dejó que aquel sentimiento guiase sus manos. Cada viruta de madera que se desprendía era un misterio menos que desentrañar, un velo menos que despojar de ese sentimiento que a veces debía mantener encerrado.

Pero ahora, un recuerdo hermoso, dulce e inocente, inspiraba su dedicado trabajo y le confería la habilidad suficiente para superar con facilidad cualquier obstáculo, cualquier reto. Como siempre había ocurrido.

Y cuando terminó, pensó que algún día ella lo vería. Y al acariciar con dulzura la madera, dejando que las yemas de sus dedos recorrieran el motivo tallado en la misma, ésta le hablaría. Le diría la dulzura y el cariño que habían guiado unas manos que habrían tallado una auténtica historia para ella.