El escritorio de la trastienda

El escritorio de la trastienda

viernes, 15 de noviembre de 2013

ALMA DE NOVIEMBRE



Mediodía en el alma de una mente prisionera
Encadenada a un sentimiento difícil de expresar
Con palabras que fluyen del corazón con pereza
Entonadas con dulzura pero sin mucha musicalidad
Rematadas por una rima que intenta ser bella
Teniendo tantas cosas que a su amor contar
En cada verso de un pequeño y dulce poema

 Carcelero abre las puertas de mi querido corazón
Olvidado en la cárcel de la indiferencia y el dolor
Noviembre de fríos sentimientos y cálida pasión

 Dádiva de un espíritu que no desiste en su empeño
Uncido por la inconsciencia de un amor sincero
Luchando con valor aun cuando toca retirada
Zafándose de su destino cuando la suerte está echada
Ultima los términos de su derrota con dulces palabras
Reconfortando el corazón de su hermosa adversaria
Alegría de un recuerdo de pretéritas batallas

En sus sueños ni un desvelo
Ni reproches sino aliento

Mediodía en el alma de una mente que ya es libre
Incitada a expresar lo que siente sin remordimientos
Sin temor a ofender todo aquello por lo que vive

Baña su memoria la ausencia que es presente
Recuerdo de un momento que ya es pasado
Anhelando un futuro de ilusiones inocentes
Zurcidas con cariño en un hermoso manto
Oasis de sentimientos para un corazón sediento
Sensación de felicidad cuando dice te quiero

miércoles, 13 de noviembre de 2013

IDEA PREGRINA




Una idea daba vueltas en la mente de un joven solitario. Era tan dulce y tan liviana que una suave brisa se la llevó muy lejos de su lado a pesar de correr tras ella. Pero las ideas a veces recorren grandes distancias y atraviesan innumerables obstáculos que para los humanos son insalvables.

Un buen día, cansada de volar, se posó a los pies de una hermosa joven que la acogió con ternura en su regazo. Y todos los días la acariciaba con dulzura hasta que la idea se convirtió en un tierno pensamiento que la hacía feliz.

Con el tiempo, el tierno pensamiento se convirtió en bellas palabras que la joven repetía cuando abría la ventana para saludar un nuevo día. Y esas palabras volaban en todas direcciones llenando de alegría la vida de aquellas personas que las escuchaban. Incluida la de un joven que caminaba triste intentando recordar algo que había olvidado.

Y cuando escuchó esas palabras al momento las reconoció y no dudó en seguir su rastro hasta la ventana de la joven que las había pronunciado. Y mirando hacia arriba la vio allí, y ella lo vio a él. Y las ideas, los pensamientos y las palabras se convirtieron en una radiante sonrisa cuando comprendieron, que a pesar de no haberse visto nunca, se conocían desde siempre...


viernes, 8 de noviembre de 2013

MUSA



Se estiraba perezosa en un lecho de rosas blancas. Bostezaba, remoloneando y se giraba cerrando los ojos. Aún era muy pronto. Los rayos de sol bañaron su piel de porcelana, tan suave, tan brillante. El día la invitaba a levantarse. Al fin se irguió orgullosa, consciente de su poder.

Miraba traviesa, jugueteando con sus negros cabellos, como una niña caprichosa acostumbrada a obtener lo que quiere. A ser el centro de todas las miradas. Miró lo que le rodeaba desde lo alto de su montaña mientras la brisa movía sus cabellos. Y sólo cubría su cuerpo un halo de deseo capaz de arrancar a los hombres los más bajos instintos, las más altas aspiraciones.

Se dejó llevar por el viento, etérea como las nubes, transparente como el hielo de su mirada. Tan fría pero al mismo tiempo capaz de derretirse por la devoción que inspiraba. Volaba como una mariposa, deteniéndose en la flor del sentimiento de consagrados poetas dueños de las más hermosas rimas, de pobres aprendices de escritor, que torpemente destrozaban las estrofas, de pintores capaces de robar al tiempo la belleza de una sonrisa. Coqueteaba con todos ellos, adulándolos, jugando con sus deseos. Y ellos la correspondían con las más bellas creaciones que inflamaban su espíritu veleidoso.

Y henchida de tantas atenciones, de tantas ilusiones que con su indiferencia frustraba, reemprendía su viaje para hacer una última parada. Un joven escritor que impotente luchaba contra su mediocridad. Ella lo torturaba cruel, haciéndole creer que era capaz de escribir hermosas historias.

Se movía a su alrededor juguetona, traviesa, soplando suavemente en su oído, besando tentadora sus mejillas, removiendo dulcemente su pelo con las manos. Más aquel joven se hallaba enfrascado en sus propias tribulaciones, y ella reconoció en sus ojos aquella mirada. La que tienen aquellos que sueñan, que sienten, que aman. Y muerta de celos decidió seguir la estela de sus ensoñaciones y entonces la vio. Vio su rostro hermoso, su sonrisa cálida, su mirada dulce y su pasión. Y se sintió derrotada como jamás lo había sido.

Volvió cabizbaja, como una niña a la que quitan su juguete preferido, al lado de aquel joven escritor. Y echó un vistazo al producto de su inspiración. Una bella historia sin duda alguna que derritió su frío corazón. Y le miró con ternura pues recordó en un momento lo que jamás debió haber olvidado. Y con su mano tocó el corazón y el espíritu de aquel joven. Y de sus sueños extrajo aquellos maravillosos sentimientos que le inspirarían las más hermosas palabras…

miércoles, 6 de noviembre de 2013

VIAJÓ



Voló decidido hasta la luna
Para poder alcanzar las estrellas
Y coger de entre todas sólo una
La más brillante que viera

Quería regalársela a su amada
Para iluminar siempre su vida
Pues su felicidad le era tan preciada
Y llenaba su corazón de alegría

Bajó hasta el fondo del mar
Para buscar hermosas ostras
Y sus más bellas perlas robar
Aunque tardase varias horas

Quería darle un par de pendientes
Que hicieran juego con su piel de nácar
Para que brillase su bello rostro sonriente
Pues eso era sin duda lo que más amaba

Escaló incansable hasta el monte Olimpo
Para pedirle a Morfeo un hermoso sueño
Y cuando el dios conoció el objeto de su cariño
Al instante se lo concedió sin ningún pero

Quería proporcionarle un dulce descanso
Para llenar sus sueños de bellos sentimientos
Y que la vida le diese un tierno abrazo
Pues el día estaría lleno de hermosos recuerdos

Viajó a la mente de grandes poetas
Para apropiarse de maravillosos versos
Aquellos que exaltasen la belleza
Del amor que desprende un beso

Quería poder expresar la dulzura
Que sentía cuando pasaba con ella un rato
Y aunque el tiempo transcurriese con premura
Su recuerdo permanecería siempre a su lado